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Papa Francisco: Tener fe significa mantener el corazón vuelto a Dios, a su amor, a su ternura paternal en medio de la tormenta

"Todo el mundo, incluido el Papa, experimenta pruebas que pueden hacer tambalear su fe; la clave de la supervivencia es pedir ayuda al Señor", así lo indicó el Papa Francisco el día 9 de agosto, comentando la historia del Evangelio del día en su discurso del Ángelus.

En el pasaje del Evangelio, Mateo 14:22-33, Jesús camina sobre el agua del lago tormentoso, pero los discípulos piensan que están viendo un fantasma. Jesús les asegura que es él, pero Pedro quiere pruebas. Jesús lo llama a caminar sobre el agua también, pero Pedro se asusta y comienza a hundirse.

Abandonarnos en Dios.

Cuando tenemos fuertes sentimientos de duda y miedo y parece que nos hundimos, (y) en los momentos difíciles de la vida cuando todo se vuelve oscuro, no debemos avergonzarnos de gritar como Pedro, "Señor, sálvame". Pedro grita, "Señor, sálvame", y Jesús lo toma de la mano.

Esta narración del Evangelio es una invitación a abandonarnos confiadamente a Dios en cada momento de nuestra vida, especialmente en tiempos de prueba y confusión", dijo el Papa Francisco.

Como Pedro,los creyentes deben aprender a tocar el corazón de Dios, el corazón de Jesús.

"Señor, sálvame" es una hermosa oración. Podemos repetirla muchas veces, dijo el Papa Francisco. Y los creyentes también deberían reflexionar sobre cómo respondió Jesús: inmediatamente extendiendo la mano a Pedro, mostrando que Dios nunca nos abandona.

"Tener fe significa mantener el corazón vuelto a Dios, a su amor, a su ternura paternal en medio de la tormenta", dijo el Papa Francisco a los fieles visitantes a todos nosotros.

Pedir ayuda a Dios cuando la fe es débil.

"En los momentos oscuros, en los momentos tristes, él es muy consciente de que nuestra fe es débil; todos nosotros somos gente de poca fe, todos nosotros, yo incluido", dijo el Papa. "Nuestra fe es débil; nuestro viaje puede ser problemático, obstaculizado por fuerzas adversas, pero el Señor está presente a nuestro lado levantándonos después de nuestras caídas, ayudándonos a crecer en la fe."

El Papa Francisco también dijo que la barca de los discípulos en el mar tempestuoso es un símbolo de la iglesia, "que en cada época se enfrenta a vientos contrarios, pruebas muy duras a veces: recordamos ciertas persecuciones largas y feroces del siglo pasado, e incluso hoy en día en ciertos lugares".

"En situaciones así, la Iglesia puede estar tentada a pensar que Dios la ha abandonado. Pero, en realidad, es precisamente en esos momentos cuando más brilla el testimonio de la fe, el testimonio del amor, el testimonio de la esperanza", finalizó el Papa Francisco.