El 28 de enero de 1934 se llevó a cabo la "nunca vista Coronación," como la tituló "El Imparcial." Sí bien, el Cronista Jesús Fernández expresó su deseo por ver con la corona pontificia a la Virgen del Socorro, y en el país distintas imágenes ya habían recibido la corona episcopal, debido a las dificultades que la Iglesia padecía no se había solicitado la coronación pontificia para ninguna imagen, hasta que en tiempos del General Ubico, se pidió este galardón para la Virgen del Rosario.

La devoción a esta imagen creció más aún, tanto que el 1 de octubre de 1945, los Obispos lo expresaron en su Carta Pastoral de la Provincia Eclesiástica de Guatemala sobre la amenaza Comunista en nuestra patria." En la introducción aseguran que en el mes de octubre "después de la devoción a la Sagrada Eucaristía y al Divino Crucificado, no hay otra devoción más grata al pueblo guatemalteco que la de la Virgen del Rosario, coronada Patrona de esta Ciudad Capital."

Si bien, el tema sobre los gobiernos de la Revolución de 1944 y su relación con Mons. Mariano Rossell Arellano es un asunto muy polémico, es de recordar que este Arzobispo fue Vicario General de Mons. Durou y conocía el patronazgo de la Virgen del Rosario. Por otro lado, esta carta está acuerpada por dos obispos más: Mons. Jorge García y Caballero, quién acompañó a Mons. Durou en la coronación pontificia; y Mons. Fray Raymundo Martín, quién fue el fraile dominico que solicitó la coronación.

Investigación y fotografías:
Don José Barillas, Pbro. 
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